
Baja California Sur, un estado conocido por su riqueza natural y paisajes inigualables, enfrenta importantes desafíos en el acceso a las telecomunicaciones, particularmente en zonas remotas, que bien son comunidades vulnerables o resorts exclusivos. A pesar de los avances tecnológicos a nivel nacional, el reto en conectividad es el progreso sostenible y la inclusión digital.
Ante este panorama, se presenta una propuesta que apuesta por la colaboración entre los sectores público y privado para implementar un modelo de «conectividad compartida». Esta iniciativa busca no solo cerrar brechas tecnológicas, sino también empoderar a las comunidades locales, aprovechar energías limpias y fortalecer el potencial del estado como un destino turístico e innovador.
Baja California Sur, con su vasta geografía y paradisiacos paisajes, enfrenta un doble reto en materia de telecomunicaciones: garantizar conectividad de calidad en zonas remotas y asegurar que las soluciones implementadas estén alineadas con el desarrollo sostenible. A pesar de los avances tecnológicos, la desigualdad en el acceso a internet y telefonía sigue siendo un obstáculo que limita la inclusión digital y, por ende, el crecimiento económico y social del estado.
El Plan Nacional de Desarrollo 2025 establece que la transformación digital es clave para cerrar brechas sociales y promover el bienestar. Sin embargo, en Baja California Sur, los retos específicos, como la falta de infraestructura robusta, los altos costos de implementación y el bajo retorno de inversión en comunidades aisladas, dificultan el cumplimiento de estos objetivos.
Para abordar este problema, propongo la implementación de un modelo donde la iniciativa pública y privada colaboren e integren la «conectividad compartida». Este modelo consistiría en la creación de una red troncal regional basada en tecnologías y energías limpias auto sustentables, financiadas por inversiones públicas iniciales y operada con participación del sector privado. La clave sería priorizar zonas de bajo acceso y coordinar esfuerzos con programas federales como «Internet para Todos».
Los modelos con mejores prácticas permitirán además de que las comunidades locales se integren como actores y elementos de la red, generando empleos y fortaleciendo el tejido social. En paralelo, se podría incentivar a los operadores al cumplimiento de metas de cobertura y calidad.


