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URBANISMO UNA PROFESIÓN CON RESPONSABILIDAD

septiembre 19, 2025
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Aquí, donde el desierto se encuentra con el mar y la naturaleza todavía impone sus propias reglas, el diseño del territorio no puede ser una actividad improvisada ni orientada únicamente por el capital. Es, sobre todo, una responsabilidad. Hablar de urbanismo en el Pacífico mexicano es hablar de equilibrio.

Quienes nos dedicamos a planear ciudades, a diseñar comunidades o a pensar en la movilidad, sabemos que cada trazo tiene impacto: en el entorno, en la calidad de vida, en la identidad local. El urbanismo no es un arte de imponer, sino de escuchar. Escuchar al paisaje, a las dinámicas sociales, a las tradiciones. Y también a los riesgos ambientales, a los recursos finitos, a los errores del pasado.

Hoy, más que nunca, el urbanista debe ser un puente entre el desarrollo y la sostenibilidad. El crecimiento en zonas como el Pacífico sur de Baja California no puede repetirse bajo los viejos esquemas de expansión descontrolada. Se necesita planificación basada en datos, visión a largo plazo y, sobre todo, ética profesional.

Donde los caminos aún son de tierra y la densidad es baja, tenemos una oportunidad invaluable: aprender de otros errores y construir modelos de ciudad distintos. Modelos donde lo rural, lo turístico y lo comunitario convivan sin atropellarse. Donde el espacio público sea prioridad, donde la movilidad peatonal y ciclista no sean una ocurrencia tardía, y donde las zonas naturales se respeten como el activo más valioso.

Desde mi experiencia, el urbanismo en esta zona no puede desvincularse de la educación, del diálogo con las comunidades, ni del respeto profundo por el paisaje. Cada nuevo desarrollo debería ser una respuesta a necesidades reales, no una imposición vertical. Y cada profesional del espacio debe asumir su rol con humildad y compromiso.

Porque construir ciudad en el siglo XXI —y más aún en lugares tan sensibles como la costa del Pacífico— no es sólo una práctica técnica: es un acto político, cultural y ambiental. Y en ello, los urbanistas tenemos una voz, una responsabilidad… y una oportunidad de hacer las cosas bien desde el principio.

Here, where desert meets sea and nature still sets its own pace, land planning cannot be improvised or driven solely by profit. It is, above all, a responsibility. To speak  of urbanism along Mexico’s Pacific coast is to speak of balance.

Those of us who plan cities, design communities, or think about mobility understand that every line drawn has consequences—on the environment, on quality of life, on local identity. Urbanism is not about imposition, but about listening. Listening to the land scape, to social dynamics, to traditions. And also to environmental risks, to finite resources, to the lessons of the past.

Today more than ever, the urban planner must be a bridge between development and sustainability. Urban grow thin regions like southern BajaCalifornia’s Pacific coast can not follow the out dated model sof uncontrolled sprawl. We need data-driven planning, long-term vision, and above all, professional ethics.

In this region—where many roads remain unpaved and population density is still low—we have an invaluable opportunity: to learn from the mistakes of others and build alternative city models. Models where rural, touristic, and community-based approaches coexist without conflict. Where public space is a priority, pedestrian and bike mobility are foundational, and natural zones are respected as the most valuable asset.

In my experience, urbanism here must be inseparable from education, community dialogue, and a deep respect for the landscape. Each new development should respond to real needs—not be the result of top-down imposition. And every built- environment professional must take on their role with humility and accountability.

Because building cities in the 21st century—especially in places as sensitive as the Pacific coast—is not just a technical task: it is a political, cultural, and environmental act. And in that, urbanists have a voice, a responsibility…and a chance to do things right from the very beginning.

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